Referendum del Estatuto de Cataluña

Ortega y Gasset: "En España, todo esfuerzo intelectual conduce a la melancolía".

Ya tenemos el estatuto de los politicuchos catalanes. Y es que, en lo que respecta a partidos políticos, en eso de politicuchos no se salva nadie, a excepción de Ciudadanos de Cataluña. Unos inmensamente politicuchos (PSC y ERC), otros muy politicuchos (CiU) y otros politicuchos a secas (el PPC, que tiene mérito lo de, en plena campaña del estatuto, ofrecerse para gobernar con CiU). Lo dicho, los únicos que salvan la dignidad son los Ciudadanos. Aquí están los resultados hasta el momento, fríos y objetivos:

Comparando los números con los del anterior estatuto, es una aprobación en cuanto a los votantes de 15 puntos menos que el anterior estatuto, y a nivel del total del censo haber bajado de un apoyo de más de la mitad a un apoyo de poco más de un tercio. A lo que hay que añadir que el rechazo al anterior estatuto fue del 7.76% de los votantes, ahora de más de un 20%.

¿Tiene este estatuto legitimidad democrática? Sí, la tiene. Pero mucha menor que el anterior. Es un estatuto que en mi opinión produce una fractura social (ya la ha producido, vista la violencia en la campaña del mismo), cuyas consecuencias, aunque ya las estamos viendo, probablemente se verán más y mejor en el medio y en el largo plazo.

Sin duda éste es el estatuto que se merecen la mayoría de los ciudadanos catalanes, porque, con su voto a favor o con su ausencia de participación, es el que han aprobado. Lo lamento por la minoría (no tan minoritaria) no nacionalista, que me temo que será más acosada a partir de ahora.

Algo más del 5 % de españoles con derecho a voto (1.88 millones) ha decidido que España se adentre en una situación política en la que desaparecerá la igualdad ante la Ley.

En cualquier caso habrá que esperar para ver la opinión que sobre el texto emite en su día el Tribunal Constitucional (espero que el Partido Popular mantenga su palabra de interponer recurso de inconstitucionalidad). Porque que haya gozado de aprobación no quiere decir que sea legal, o sea, constitucional.

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Resulta curioso ver lo exigentes que somos cuando compramos algo defectuoso y no nos quieren dar otro artículo que funciona y lo poco que lo somos en elecciones. Simplemente delegamos. En la Comunidad Valenciana habían delegado tanto que el cambio legal que prepararon PP y PSOE salió votado sin referéndum. Esto, afortundamente no se ha dado en Cataluña, y la gente tuvo la oportunidad de votar esta nueva propuesta de Estatuto. Sin embargo, más de la mitad de la población no fue a votar.

Lo cierto es que, si nos regimos por la teoría del contrato social, el 36% de la población va a imponer un estatuto que un 50% de la población no ha votado y un 13% no quiere. ¿Usted se imagina una empresa que le obligue a mantener un contrato porque el 35% de los vecinos del edificio quieren tenerlo? Si es injusto que a una persona se le apliquen las voluntades mayoritarias, ¿cómo poder aceptar que un 35% de la población imponga algo que, como mínimo, no ha firmado el 50% de la población?

A la mitad de los catalanes el Estatuto de ZP les importa un bledo. ¿Cuantos de la otra mitad viven directa o indirectamente del presupuesto?

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Referendum estatut: abstenerse como protesta (15/06/2006)

Yo no votaré en el referendum del 18 de junio sobre el nuevo estatuto de Cataluña. El primer motivo de mi abstención se debe a que no me dejan acudir a las urnas, ya que al estar en Alemania no puedo votar ni presencialmente ni por correo. De todas maneras, si ese día estuviera en Barcelona con toda seguridad tampoco iría al colegio electoral. ¿Por qué?. Principalmene porque, al igual que ocurrió con el referendum de la Constitución Europea, estoy completamente en desacuerdo con el proceso que han seguido todos los partidos y sus líderes para llegar a esta consulta.

En primer lugar hay que señalar que este tipo de reformas de normas fundamentales, como son las constituciones y los estatutos, no los suele pedir la ciudadanía para mejorar sus condiciones de vida, sino más bien la clase política para aumentar su poder. En Europa disfrutamos de unos políticos mediocres, profesionales en sus partidos desde muy jóvenes, alejados de la realidad social y que luchan más por sus intereses individuales y grupales que por los de sus representados. Con esto no quiero decir que esté en contra de reformar las constituciones o estatutos, pero desde luego estas modificaciones se deberían plantear y ejecutar de una manera completamente distinta.

El nuevo estatuto de Cataluña destaca principalmente por ser una farragosa norma creada por un grupo de mediocres profesionales de la partitocracia que pretenden controlar aún más la vida de los ciudadanos. Textos tan exitosos como son la constitución francesa de 1958 o la estadounidense de 1787 constan de 89 artículos en el primer caso y tan sólo 7 en el segundo. Sin embargo, el nou estatut, norma con vocación de pseudoconstitución, es un bodrio intervencionista mal redactado con 223 artículos y 19 disposiciones adicionales y transitorias. Cabe señalar que el estatuto catalán vigente tiene 57.

Este nuevo proyecto es un texto pensado por la clase política para incrementar su poder y su capacidad de control e influencia sobre la ciudadanía, y para asentar su proyecto de construcción nacional. Los problemas reales de las personas (vivienda, empleo, sueldos, abusos gubernamentales y empresariales, sanidad, calidad de la educación, facilidades para emprendedores, …) no han sido tenidos demasiado en cuenta por los promotores de la reforma.

Es lógico que si las comunidades autónomas gestionan la mayor parte de los servicios también deberían tener una capacidad de recaudación de impuestos mucho mayor. Lo que no es de recibo es que algunas comunidades, como el País Vasco, Navarra y ahora Cataluña, gestionen más porcentaje de impuestos que el resto. Una reforma de la financiación debería hacerse a nivel estatal y por consenso, y nunca mediante negociaciones partidistas entre unos pocos líderes políticos a puerta cerrada.

Y en mi opinión una de las peores consecuencias de esta norma es que eleva a la categoría de órgano estatutario al Comité Audiovisual de Cataluña (CAC), formado por personas designadas por el parlament y que tiene como misión principal vigilar que los contenidos de los medios de comunicación se ajusten a la verdad. Este comité, al que ya critiqué en su momento, se erige en un posible y peligroso órgano de censura al servicio de los que dominen el parlament.

Por todos estos motivos y algunos más, creo que el mejor resultado para los ciudadanos sería una abstención masiva y un porcentaje de participación ínfimo. Que los dirigentes y militantes del PSC, PSOE, PP, CiU, IC-IU y ERC se den cuenta de que nos han regalado durante meses un espectáculo lamentable, y que los habitantes de Cataluña rechacemos su intento de controlar nuestras vidas. El estatuto del 79 se ha quedado obsoleto y hay que reformarlo, sí, pero de otra manera y con otro espíritu. Los territorios no tienen derechos, sólo los tienen las personas.

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Todos los partidos catalanes pedían una participación mínima del 50 por ciento para legitimar el Estatuto

El PP pidió este domingo la paralización de la aplicación del Estatuto catalán por su altísima abstención –más del 50 por ciento-, lo que le ha valido las críticas de los partidos y ser tachado de "antidemocrático". Sin embargo, todos los partidos políticos catalanes consideraron antes del referéndum que la participación debía ser de un mínimo del 50 por ciento para ser valorada la consulta. CiU planteó este año una iniciativa legislativa para fijar en un mínimo del 50 por ciento la participación para que fueran válidos los referéndum.

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El diario francés Liberation padece catalanofobia

¿Por qué tiene padece catalanofobia el diario Liberation? La respuesta la encontramos en las páginas de su edición de hoy, en la que encontramos una información que afirma que el idioma castellano está siendo tratado como una lengua extranjera por las autoridades catalanas.

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