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María, 80 años. Diabética. Sin enfermedad terminal

María tenía 80 años cuando ingresó en Urgencias del Severo Ochoa el 10 de enero de 2004 a las 7 menos cuarto de la mañana, por una descompensación en el nivel de azúcar. Estaba consciente, aunque desorientada. Recibió el cóctel a las 11 de la noche y falleció seis horas después. María, dijo la Comisión médica, era "una paciente sin enfermedad terminal conocida", de la que el informe emitido en Urgencias no indica ningún síntoma o diagnóstico que justificara la decisión de administrarle una sedación terminal en unas dosis que fueron, además, "muy elevadas", según observaron los peritos en su informe al Juzgado ...sigue en Libertad digital

Células madre: ¿Ganará la ciencia o la política?

Puede que sea la noticia de la década; más allá, al ritmo a que nos tiene acostumbrados la ciencia, es difícil aventurar. En cualquier caso, por primera vez en mucho tiempo todos los científicos y casi todos los políticos se han puesto de acuerdo. Estamos asistiendo al principio de una revolución biomédica. Un equipo de científicos japoneses y estadounidenses ha logrado por primera vez obtener células madre, capaces de convertirse potencialmente en cualquier tejido, a partir de la piel de una mujer de 36 años y el tejido conectivo de un varón de 69. […]
La noticia no es sólo esperanzadora por las aplicaciones terapéuticas que lleva consigo, sino porque parece zanjar la polémica ética en torno a las células madre. Hace unos meses, cuando fue anunciado el nombre de Bernat Soria como nuevo titular de Sanidad, comenté en estás páginas los temores de buena parte de la comunidad científica sobre la pasión de aquél por las investigaciones embrionarias. No fuimos pocos los que solicitamos cierta cautela al Ministerio, en virtud de dos realidades: 1) el uso de células embrionarias atenta directamente contra las creencias de millones de españoles, nos gusten más o menos; 2) existen más posibilidades de éxito clínico con células adultas que con células de embriones.
De hecho, el experto en biología molecular César Nombela declaró el 10 de octubre, en el programa Vive la Ciencia de LDTV: "La ciencia va por donde va y, por mucho que los políticos se empeñen en lo contrario, la investigación con células de adulto tiene muchas más posibilidades de éxito que la embrionaria". ¿Por qué empeñarse en defender una línea que atenta contra las convicciones morales de muchos españoles que y, además, está menos avanzada? […]
Una vez más, el problema escapa a la objetividad científica. Empecinarse con el apoyo a la investigación embrionaria no sólo supone despreciar las convicciones de buena parte de la ciudadanía, sino que obligará a dividir nuestros recursos investigadores (que no están para derrochar, por cierto) entre una línea eficaz, éticamente inocua y clínicamente avanzada y otra sobre la que todavía sobrevuelan muchas dudas. El político Soria ha de mirarse en el espejo del científico Soria. ¿Quién creen que va a ganar?

Lee el artículo completo de Jorge Alcalde, director de
Vive la ciencia.

Soria: el científico que clonaría a ZP

[...] Su trabajo en la Universidad Miguel Hernández de Elche (Alicante), tratando de convertir células madre de embriones humanos en células del páncreas productoras de insulina -su laboratorio había curado la diabetes a ratones con ese procedimiento, aunque con indeseables efectos secundarios-, provocó que el Ministerio de Sanidad (siendo titular Celia Villalobos) le abriera en 2001 un expediente informativo, lo que le llevó a proseguir con su empeño en la Facultad de Medicina de la Universidad de Singapur. Un perfil, por lo tanto, muy del gusto del presidente del Gobierno, que ha elevado el dicho "si no quieres café, toma dos tazas" a la categoría de estrategia política: Soria es un tipo declaradamente de izquierdas y provocador de "los otros".[...]
Nombela cree que la Ley de Investigación Biomédica, aprobada hace unas semanas, cuenta con aspectos positivos, "pero al apostar por la 'activación de ovocitos mediante transferencia nuclear' recoge, de forma encubierta, la posibilidad de autorizar técnicas de clonación humana para tratamiento terapéutico. Al margen de las consideraciones éticas de cada uno, esa clonación produciría células embrionarias con escasa proyección actual en el tratamiento de enfermedades, e incumpliría el Convenio sobre Derechos Humanos y Biomedicina auspiciado por el Consejo de Europa y firmado en Oviedo en abril de 1997. El Gobierno debería respetar ese documento o, en su defecto, denunciarlo, porque la citada ley entra en contradicción con el mismo".[...]
El camino de la política
La Fundación por la Vida emitió un comunicado en el que afirma que el ministro "no ha destacado por sus aportaciones realmente originales e importantes a la ciencia, sino más bien por su capacidad política de estar en el lugar adecuado en el momento oportuno, y de presentarse como el campeón de la ciencia avanzada". Y el responsable del departamento de Bioética de Profesionales para la Ética, José Agudo, apuntó que Soria es el autor intelectual de la Ley de Investigación Biomédica "cuyo único objetivo es autorizar el gran negocio al que se ha dedicado él durante los últimos años: investigar con embriones humanos con cuantiosos recursos públicos y ningún resultado real".[...]
Un antiguo colega de Bernat Soria le define como "un hombre inteligente, con experiencia en la gestión, y bastante más preparado que la mayoría de sus compañeros en el Ejecutivo, aunque no es el científico de primer orden que vende Zapatero. En España hay al menos un centenar con mayor nivel que él. Además, ha dejado ese camino hace cuatro o cinco años para dedicarse a la política: lo criticable es haber utilizado la ciencia para sus fines",[...]
Un investigador que conoció de primera mano los experimentos con ratones que Soria llevó a cabo en la Universidad Miguel Hernández de Elche afirma que a los animales "les salieron pelos y dientes. La fama le llegó por un tratamiento ineficaz".
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El índice H de Bernat Soria

Para juzgar la calidad de un científico se usan varios sistemas que miden el número de citas de los estudios publicados. Recientemente se recurre al «índice h», que da idea de la aceptación del trabajo de un científico. Si un investigador tiene un «índice h» de valor 20 significa que 20 de sus estudios han sido citados al menos 20 veces o más cada uno. El «índice h» de Soria es actualmente de 28. No es mala cifra, aunque la mayoría de los investigadores biomédicos que trabajan en España están por encima de 30 y muchos superan el valor 40 e incluso el 50. Quizá Zapatero no sabía su «índice h» al presentarlo como uno de los mejores investigadores biomédicos españoles, pero probablemente eso le importa poco.
[...]
Aunque los medios de comunicación repetían que Soria «había curado la diabetes en ratones», el éxito no era tan rotundo. Sólo un porcentaje de células embrionarias llegaban a producir insulina y el efecto remitía con el tiempo en algunos animales. Nunca se ha sabido con certeza cómo acabaron esos ratones. En 2003, Douglas Melton, de Harvard, echó en «Science» un jarro de agua fría: las células cultivadas por Soria y otros equipos absorben insulina del medio. En realidad, no habían sufrido una diferenciación que activara la síntesis de insulina.
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