Carta a La Voz de Galicia

(vía Coruña Liberal)


Estimada defensora del lector:

La libertad de prensa es hoy en día uno de los pilares en que se asientan las democracias modernas, y es bien sabido que, sin una buena, libre y veraz información no puede existir una opinión ponderada. Habitualmente en su sección se defiende el enfoque de las noticias, de acuerdo con la línea editorial del periódico y es comprensible que defienda la veracidad de la información que se publica.

La creo conocedora de las causas de la pérdida de lectores y suscriptores de La Voz, entiendo que habrán realizado los correspondientes estudios sobre el particular, por ello respeto que este hecho no les preocupe en demasía, teniendo en cuenta que la pérdida de ingresos pueda verse compensada con las inevitables subvenciones procedentes de las diversas administraciones públicas.

Es comúnmente sabido que existen dos formas de hacer periodismo y en eso todos los medios de comunicación suelen elegir su opción, unos optan por el periodismo independiente y en libertad, y otros, quizás los más, por la opción más fácil, el periodismo sujeto al poder de turno, convenientemente y comercialmente aderezado de pseudo-modernismo.

En el caso de un periódico de honda tradición como La Voz de Galicia, me es más difícil entender que la línea editorial opte por la segunda aunque más cómoda opción, contraponiendo su servicio al poder de turno, o a la influencia del "grupo mediático fácilmente reconocible", al honor y prestigio de una cabecera que cuenta con más de 100 años de antigüedad. Me quiero detener un momento para preguntarle ¿Han pensado alguna vez, cuántos honrados profesionales han consumido sus vidas y sus carreras por esta prestigiosa cabecera?. Posiblemente, y esto es disculpable, las prisas de estos tiempos modernos no les han dejado tiempo para pensar en ello.

Defiende en sus artículos la veracidad de la información que publican, su ausencia de manipulación (caso de la famosa foto de la muñeca rota, etc) pero pasan por alto que la mayor manipulación, la mayor falsedad que se pueda dar en el periodismo es el ocultar a sus lectores hechos relevantes de la información del día a día.

Si la ocultación es una de las faltas más graves en la información, esta falsedad resulta más grotesca, cuando se oculta a los lectores la estancia en nuestra ciudad de uno de los periodistas de investigación más importantes del momento, D. Luis del Pino, que en la actualidad es uno de los pilares significativos en la investigación independiente del más grave suceso de nuestra historia reciente, ¿los atentados? del 11-M.

Más significativa es la ocultación de toda la información relativa a la conferencia que desarrolló magistralmente D. Luis del Pino, el pasado 25 de Septiembre, en el magnifico auditorio de la Fundación Caixa Galicia, lleno a rebosar para tan importante acontecimiento. Tristemente, la postura de La Voz contrastó con el otro gran diario de nuestra ciudad, El Ideal Gallego, que sí dedicó una página entera a tan insigne visitante. También el Correo Gallego supo estar a la altura de las circunstancias publicando una pequeña entrevista, y ello sin evitar el obligado guiño a los nuevos inquilinos de la Xunta de Galicia.

Quiero señalarle un hecho menor y que me preocupa menos, y este es la ocultación a sus lectores de que la exitosa conferencia fue organizada por la plataforma cívica CORUÑA LIBERAL, entidad que dentro de su juventud, lleva camino de convertirse en el referente moral de nuestra querida ciudad de La Coruña.

Nada puedo hacer como ciudadano, soy consciente de que podrán seguir ignorando la información, podrán seguir ocultando la verdad de lo que acontece a sus lectores, podrán también seguir ignorando a este cada vez más numeroso grupo de ciudadanos amantes de la libertad, de la memoria, de la dignidad y la justicia, pero,lamentablemente, seguro, seguro que quien sufrirá una gran pérdida, será un diario - La Voz de Galicia - cuya trayectoria histórica no lo merece.

Confieso que tengo la seguridad de que esta carta no llegará a publicarse, y me sorprendería aunque me alegraría que no fuese así, pues podría ser una prueba de que en algún rincón de la redacción subsiste algún resto de los nobles ideales de los fundadores del gran periódico que algún día fue LA VOZ DE GALICIA.

Muchas Gracias por su amabilidad y cortesía al leer esta carta.

José Luis

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