José Blanco "matiza" los atentados

Dice Don José Blanco, portavoz de la totalidad monolítica del PSOE, y en consecuencia de la filosofía del Gobierno de España, mientras no se demuestre lo contrario mediante la pertinente desautorización pública, que la aparición de una bomba incendiaria bajo el coche de uno de sus correligionarios en el País Vasco puede que no sea un acto de terrorismo, sino de kale borroka, lo cual sería “matizadamente diferente”. No sé porqué, imagino a un bañista gritando desesperado “¡un cocodrilo me está arrancando la pierna!”, y a Don José rascándose la barbilla en la ribera y afirmando campanudo “habría que ver que no sea un caimán, lo cual es matizadamente diferente”. Igual que lo sería que la bala que te entrase por la nuca fuese del calibre 22 en lugar de 9 mm.

No sé si se puede ser más matizadamente imbécil, pero en todo caso no más decididamente miserable. Pero hay que ser desmesuradamente cobarde para, siendo militante o votante del PSOE, no castigar este domingo a los dirigentes socialistas por buscar matices a lo que es un intento de asesinato con todas las letras. ¿De verdad comparten los votantes del partido de Zapatero la tesis sonrojante de José Blanco? ¿De verdad pueden ir a votar el domingo a esas siglas recordando que su portavoz establece matices a la hora de valorar la tentativa de quemar vivo a uno de los suyos? ¿De verdad no se os revuelven las tripas, os queda un atisbo de dignidad?

En Cataluña se lo han puesto más fácil al matizador: en el domicilio de Albert Rivera, presidente de Ciudadanos de Cataluña, ha aparecido una pintada de Terra Lliure que reza “Rivera, muérete”. Maticemos: no dicen que vayan a matarle. Se limitan a desearle u ordenarle que se muera. Ahí hay un matiz claro, y bien haría el niñato de Ciutadans, si nos hemos de guiar por la doctrina Blanco, en no quejarse tanto. Caramba, con no obedecer, listos.

¡Ah del PSOE...! ¿Queda alguien ahí que conserve unos mínimos principios morales? El bueno de Diógenes habría agotado todas las linternas buscando un hombre en las inmediaciones de Ferraz. Qué vergüenza.

Germont

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